Parto en Agua y en Casa.

Nacer en el Agua y en Casa.

Con frecuencia nos preguntan de diferentes partes del mundo acerca del nacimiento dentro del agua. Nos preguntan de todo: ¿Cómo ocurre?, ¿No es peligroso para el bebé?, ¿No se ahoga?,¿A la mujer le duele menos?….

Vamos a tratar de ir narrando los acontecimientos que ocurren cuando se produce un parto en el agua.

Lo primero: ¿Quiénes pueden parir en el agua?

La inmensa mayoría de las mujeres, es decir el grupo de embarazadas de Bajo Riesgo que es el 85-90% de todas las futuras madres y sus hijos.

1.- Toda mujer embarazada entre las 37 y las 42 semanas de gestación
2.- Embarazo único, (no gemelar o múltiple).
3.- Presentación cefálica de vértice, (el bebé debe tener la cabeza hacia el pubis de la madre)
4.- Situación longitudinal.
5.-Ausencia de factores de riesgo elevado, tanto de la madre como de su futuro(a) hijo(a).
6.- Inicio espontáneo del trabajo de parto.

Es sumamente importante el deseo de la madre de tener su hijo en el agua, así como el apoyo y la comprensión de su pareja y su familia.

Habitualmente realizamos una o dos visitas a la casa de la futura madre y lo analizamos todo:

Quienes estarán ese día acompañándola.

Donde pondremos la piscina.

La adecuada conexión de agua y que exista el recurso de agua caliente.

Cuál es la Maternidad más cercana a la casa de la embarazada.

Cuando se inicia el parto nos aproximamos a la casa de la madre desde el inicio. Generalmente permanece en su ambiente, con su familia, con escasa intervención de parte del nosotros, quienes vamos a asistir el parto. Ella podrá estar como y donde lo desee en su casa. Caminando, recostada, en la ducha, en la cocina, donde se sienta cómoda.

La invitamos a que se alimente e ingiera líquidos con frecuencia como así también que orine con frecuencia.

A medida que van pasando las primeras horas, se van regularizando las contracciones con aumento de su intensidad y frecuencia. Ese es el momento en el cuál inflamos la piscina y comenzamos el llenado. Ese proceso dura aproximadamente 40 minutos.

Cuando la dilatación del cuello del útero alcanza los 7-8 centímetros, el proceso del parto entra en la llamada Fase de Transición, que culminará cuando alcance la dilatación completa y se inicien las primeras sensaciones de pujo.

La Fase o Etapa de Transición, se presenta en todos los partos, independientemente de la cantidad de hijos que tenga la madre. Es más prolongada en el primer parto. En los restantes, es más breve.

Esta etapa consiste en un aumento del gasto energético y del stress de la madre. Ella siente que de alguna manera pierde el control de su cuerpo. Se liberan grandes cantidades de hormonas de adaptación al stress como por ejemplo la Adrenalina. La futura madre siente que las contracciones son interminables. Tiende a no confiar cuando le decimos que falta poco, que el proceso del parto avanza normalmente. Aumenta la temperatura de su cuerpo, suda.

Nosotros a veces lo comparamos con la sensación que siente un atleta, cuando está en el kilómetro 35 de una maratón de 42 kilómetros.

La futura madre llega a creer que no podrá lograrlo, que no le alcanzan las fuerzas…

Ese es el momento en que la invitamos a que entre en la piscina. Previo a ello le proponemos que realice una breve ducha. Luego la invitamos a que pruebe la temperatura del agua y le preguntamos si es agradable para ella.

Las piscinas de parto, están diseñadas específicamente para dicha función. Tienen varias manillas para sostenerse. El piso es suave, ya que también se infla. Tiene un asiento inflable pequeño por si desea sentarse.

Cuando una mujer en trabajo de parto, en la Fase de Transición (existe un concepto médico para dicha fase que se denomina Fase de Aceleración del Trabajo de Parto), siente inmediatamente una sensación agradable. La sensación inmediata es bastante atávica, puesto que el ser humano siempre siente agrado cuando entra en contacto con el agua.

La futura madre se siente más liviana y el contacto de su cuerpo ya no ocurre directamente con nada sólido, puesto que el agua amortigua su cuerpo cómodamente.

Logra moverse suavemente. Generalmente los primeros minutos se queda bastante quieta, sintiendo el efecto del agua sobre su cuerpo.

Al cabo de unos 15-20 minutos, sonríe nuevamente ¡

La Fase de Transición continua, pero ella siente una franca y significativa disminución de la sensación de dolor. Generalmente se relaja y hasta se duerme un rato.

La disminución del dolor tiene una explicación simple: Todo su abdomen se encuentra debajo de la superficie del agua de la piscina de parto. El agua tibia produce el efecto de vasodilatación. Es decir: Las arterias que nutren al útero , a los músculos del piso pélvico (periné), los músculos de la pared abdominal, se dilatan, aumentan su calibre, permitiendo el retorno tranquilo de la circulación de sangre a dichos órganos, con el resultado de un espectacular efecto de disminución de la sensación de dolor.

En nuestra experiencia siempre, absolutamente siempre ha sido así.
Ese Oasis de paz, nos permite hablar con la futura madre, invitarla a que visualice lo que está ocurriendo, donde se encuentra en ese momento la cabecita de su hijo(a). A pesar que la Etapa de Transición continua, ella logra relajarse y retomar parcialmente el control de su cuerpo.

En este aspecto hay variaciones: algunas lo logran completamente, a otras les será más complicado, pero siempre se produce un notable cambio que favorece el progreso del parto.

Hay un aspecto que necesitamos resaltar de manera enfática: Las contracciones uterinas continúan su ritmo regular. Se siguen produciendo con la adecuada intensidad y frecuencia, favoreciendo de esa manera el avance de la dilatación del cuello uterino, rotación y descenso de la cabeza del bebé.

La futura madre, se pone en la posición de su cuerpo con la que se siente cómoda: cualquiera, la que desee. Mejor dicho: la que su cuerpo le pida.
Frecuentemente le preguntamos si desea beber algún líquido, si desea orinar o defecar. Si necesita realizar sus necesidades la acompañamos al baño, para después ingresar nuevamente a la piscina.

Al bebé lo auscultamos intermitentemente, con ayuda de un Doppler (el aparato para escuchar los latidos del corazón fetal).

Al cabo de 1-2 horas, comienzan las sensaciones de pujo. Es decir: la madre siente la presión de la cabeza de su hijo(a) mucho más, lo siente como se mueve y se acomoda, y con la siguiente contracción se le despierta el reflejo de pujo, similar a la sensación que ocurre cuando vaciamos nuestro intestino.

Hemos llegado entonces al momento de realizar un examen vaginal con el fin de identificar claramente el punto en que nos encontramos.

Determinamos:

El estado de las membranas amnióticas.
El plano o nivel de descenso de la cabeza fetal.
La variedad de posición (de la cabeza del feto)
El grado de flexión de la cabeza fetal.
Estado de la dilatación del cuello.

Si las membranas amnióticas se encuentran íntegras, las podemos dejar así si no interfieren en el descenso de la cabeza del bebé o procedemos a romperlas con un instrumento especial, que no representa molestias ni a la madre ni al niño(a).

Una vez iniciada esta etapa en la cual la madre comienza a pujar con las contracciones, la invitamos a que lo haga suavemente, para ir facilitando el proceso de descenso.

La madre ha salido de la Fase de Transición, comienza a pujar. Retoma completamente el control de su cuerpo y siente alivio cuando puja. Mientras eso ocurre, las contracciones continúan su ritmo y el parto avanza cómodamente.

Al cabo de 30-40 minutos comenzamos a ver la cabecita del bebé “asomándose” con cada pujo de su madre. Siempre el agua está sorprendentemente limpia y transparente, de manera que identificamos el color del cabello! Si hay poca luz, utilizamos una pequeña linterna.

Ocurre entonces el momento siguiente que es la coronación de la cabeza del bebé, que consiste en el momento después del cual ya no se “regresa” más hacia adentro, lo que permitirá que con la siguiente contracción se deflexiona suavemente y nos muestra su frente, su nariz, boca y mentón.

Nace la cabeza, instruimos a la madre a que no puje, que sople suavemente y se produce el nacimiento de los hombros y del resto del cuerpo.

La posición de la madre en esta etapa como durante todo el proceso del trabajo de parto, es libre, totalmente libre: en la que ella se sienta cómoda y sienta que es la mejor para ella y su bebé.

El recién nacido está ya con nosotros.

Esperamos unos segundos manteniéndolo debajo del agua, ya que él no respira aún porque no ha tenido contacto directo con el aire del ambiente. El cordón umbilical late fuertemente y le envía en esos breves segundos el oxígeno que necesita para respirar.

Le elevamos suavemente y se lo entregamos a su madre!

Ella conversa con él (ella), se acarician, se tocan.

El cordón umbilical permanece intacto hasta que dela de latir. Cuando esto ocurre, generalmente un par de minutos más tarde, procedemos a cortarlo.

El alumbramiento, es decir el nacimiento de la placenta puede ocurrir dentro del agua o fuera en la piscina. Depende del deseo de la madre.

El parto en el agua tiene, por así decirlo, un valor agregado: Es sumamente raro que se produzca alguna laceración o desgarro de la vulva o la vagina de la madre.

Esto se debe a que el periné permaneció durante una o dos horas bajo el agua tibia, lo que permitió que se hidrate adecuadamente y aumenta su relajación y elasticidad. Se pone más flexible y complaciente para la salida de la cabecita y el cuerpo del recién nacido.

Examinamos cuidadosamente la placenta, la retracción adecuada el útero, y la vulva de la madre para luego invitarla a que se duche y acompañarla a su cama para que continúe el contacto con se bebé.

Si alguien nos pregunta que pensamos del parto en el agua, respondemos categóricamente:

UNA MARAVILLA!

Dra. Graciela A. de Aybar
Dr. Rodrigo Aybar

Completamente relajada y descansando.

Completamente relajada y descansando.

Vuelva a sonreir!

Vuelve a sonreir!

Los tres juntos.

Los tres juntos.

Una respuesta a “Parto en Agua y en Casa.

  1. Reblogueó esto en garbochicy comentado:
    Si Dios lo permite y todo sigue encaminado, así será mi parto soñado.

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