Archivo mensual: septiembre 2013

Ilaria

Ilaria, Emilio y Nahuel

Ilaria, Emilio y Nahuel

Ilaria

Ilaria es italiana, su compañero Emilio, español. Hace unas semanas nació su hijo Nahuel, guapo y elegante como sus padres.

Ilaria es única, como toda mujer. Napolitana. De carácter . Alegre, muy inteligente y rápida para todo, sobre todo en su intelecto. A veces uno tiene la sensación que todo lo entiende y razona antes de escuchar la idea o el concepto del interlocutor.

Sabíamos que el nacimiento de Nahuel no iba a ser tan fluido o fácil, podríamos decir. Estuvo en situación pélvica o de nalgas hasta la semana 36, algo no tan frecuente en las primíparas. Cuando se “volteó” y acomodó su cabeza en la región sub-púbica de su madre, quedó con el dorso muy hacia atrás y hacia la derecha del abdomen de Ilaria. De allí no se movió más.

En este tipo de situaciones, se produce un parto en “posterior”, es decir , más trabajoso y más largo ya que la rotación de la cabeza demora mucho más en comparación con las variedades anteriores.

Las molestias de la madre durante en periodo dilatante del trabajo de parto, son más acentuadas hacia su espalda.

Ilaria, tiene una amiga desde su infancia. Del barrio y de la escuela: Rafaella. Iban juntas a la escuela en Nápoles pero a Ilaria le tocaba cumplir el rol de hermana mayor, aunque es sólo un año mayor que Rafaella.

Ilaria es bióloga de profesión. Rafaella partera. Adora los partos. Acumuló una enorme experiencia en una maternidad en Bologna al norte de Italia. En esa maternidad el porcentaje de cesáreas en bajísimo. Un 12%. En los últimos meses Rafaella estuvo trabajando con la Organización Médicos sin Frontera, en África, en la República Decocrática del Congo.

Pues bien Rafaella viajó de Italia a acompañar a su amiga, durante el nacimiento de Nahuel.

Ocurrió en piscina, en su residencia. Todo lo hizo Ilaria maravillosamente bien, con la alegría, sabiduría y dulzura de su amiga Rafaella.

Fue un parto también único. Estuvo cuatro horas con dilatación completa. Virtualmente todos “pujamos”. Es decir: Ilaria, por supuesto, pero además, Emilio, la Dra. Graciela, Rafaella , los dos padres de Ilaria y mi persona!

Descansaba, caminaba, lograba dormitar un poco, tomaba agua con miel de abejas, pujaba de pie, en cuclillas , en la cama, en la piscina nuevamente…

Finalmente ese hermoso niño, asomó por fin su cabecita, rosada, la rotó, Rafaella esperó pacientemente mientras se acomodaban los hombros y terminaba de nacer.

No puedo más que expresar mi eterno agradecimiento a Ilaria y Emilio por habernos permitido ver tanta belleza, y a Rafaella, por sus conocimientos, destreza , paciencia y dulzura.

Dr. Rodrigo Aybar

Ilaria

Ilaria

Rafaella

Rafaella

Ilaria y Emilio

Ilaria y Emilio

La madre tierra

El ritmo, el movimiento, los sonidos, los colores, humores, las sensaciones de la naturaleza son infinitos, son eternos. Siempre existieron y existirán en cualquier rincón del universo.

Cuando acompañamos a una futura madre en todo el proceso del embarazo, del parto, del puerperio y la lactancia se observa ese ritmo, el “timing” de la vida y del mundo natural con absoluta nitidez y precisión.

La naturaleza es extraordinariamente eficiente. No se equivoca. En realidad los “errores”, son parte de su equilibrio y dinamismo.

Hoy sabemos con más nitidez que nunca, que el mundo natural protesta toda vez que es intervenido y agredido. Sino preguntémosle a los bosques, a los mares, a la fauna marina y terrestre…

En el mundo “civilizado” en que vivimos practicamos un ritmo, un “timing”, que podríamos definir como, acelerado e impaciente. Queremos hacerlo todo, absolutamente todo en minutos, en segundos. Debemos ser enfáticos en señalar que es así como se atienden los partos en la inmensa mayoría de las maternidades del mundo.

Existe una relación directamente proporcional entre el grado de intervención artificial, médica, durante el parto y la lactancia materna, y los efectos negativos y a veces graves que produce en la salud de los niños y sus madres. Mientras más acciones realizamos, más problemas tenemos. A veces hay que hacer algo por supuesto, pero esa acción debe ser mínima, breve, e inmediatamente permitir que el proceso continúe con su ritmo y perfección.

La prematurez, los traumas del parto en la madre y el recién nacido, los puntajes bajos del Score de Apgar, las secuelas graves, las alergias, el autismo…son consecuencias directas del exceso de intervenciones médicas.

Es inaceptable y alarmante el porcentaje de operación cesárea, el uso en casi en todos los partos, de la Oxitocina (Pitocina) artificial durante horas.

Todo esto produce pésimos resultados en la salud Perinatal.
Panamá se ubica, por ejemplo, en el lugar 87 de la salud materna y neonatal del mundo!

Nosotros hemos observado en todos los nacimientos sin medicamentos ni intervenciones que hemos realizado, resultados perfectos.

Permitir que el parto se inicie espontáneamente , limitar al máximo los exámenes vaginales, estimular la libre deambulación, la ingesta de alimentos y líquidos de la madre durante el trabajo de parto, la postura libre de su cuerpo en el momento del nacimiento de su hijo (a), mantener el cordón umbilical pulsando hasta que deje de latir, entregar el recién nacido a su madre para que lo mantenga en contacto piel a piel, la salida espontánea de la placenta, la lactancia materna exclusiva iniciada durante la primera hora luego del nacimiento, la limpieza cuidadosa del muñón del cordón umbilical…todo esto asegura un resultado perfecto en todos los casos! Repetimos: perfecto.

Todos estos eventos ocurren espontáneamente en la naturaleza! Lo único que debemos hacer es respetarlos cuidadosamente.

El hermoso cuadro que publicamos a continuación, La Pachamama, es de una extraordinaria mujer, colombiana, que ha dedicado su vida dando apoyo a grupos humanos desplazados por guerras, narcotráfico, desastres naturales: Ana María Vásquez. Durante sus peregrinajes ha observado a la naturaleza en su ritmo, belleza , colorido y perfección.

Lo publicamos en nuestro blog con su anuencia y que sirva para ilustrar parte del privilegio que tenemos de ver tanta maravilla, tanta belleza, cuanto acompañamos a las madres durante el parto de sus hijos, y a los bebés realizando a la perfección el primer trabajo de sus vidas que es nacer.

Dra. Graciela A. De Aybar
Dr. Rodrigo Aybar

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