La ley de los esfínteres de Ina May Gaskin.

Es bastante sorprendente como generaciones enteras de médicos especialistas en Ginecología y Obstetricia han sido formados en diferentes hospitales del mundo para hacer las cosas mal.

Se le dice mecánicamente a la mujer en trabajo de parto expresiones como la siguiente: “Ok, estás con dilatación completa, cuando tengas la siguiente contracción, cierra la boca y puja con todas tus fuerzas, aguantando el aire, sin respirar, lo mas largo posible, para ayudar a tu bebé a nacer”.

Pues bien: todo esto es absolutamente incorrecto y equivocado.

Lo que sorprende es que esos conceptos autoritarios, machistas, son rutinarios en las diferentes maternidades del mundo y durante la residencia médica en la cual se forman los futuros médicos obstetras.

Ina May Gaskin, mujer sensible, experimentada y observadora nos aclara que es todo lo contrario.

Durante el período dilatante, la mujer en trabajo de parto es muy vulnerable a todo lo que la interrumpa en su intimidad, seguridad y tranquilidad. El sólo hecho de mirarla, le produce estrés. Sabemos que en situaciones de estrés se liberan al flujo sanguíneo cantidades significativas de la hormona Adrenalina. La Adrenalina se opone a la acción de la oxitocina, conocida como la hormona del amor e inhibe, frena, el avance del parto durante todo el periodo de dilatación.

La dilatación del cuello uterino ocurre de manera paulatina.Poco a poco se va afinando, centrando, reblandeciéndo y abriendo permitiendo el avance del descenso de la cabeza o nalgas del bebé. Junto a ello la vagina, la vulva y los músculos del periné o piso pélvico se van dilatando y relajando permitiendo el descenso y rotación de la cabeza hacia su salida definitiva.

El bebé mientras va haciendo su propio trabajo de manera suave y la madre puede sentirlo claramente como va buscando su acomodo.

La respiración de la madre en trabajo de parto, juega entonces un papel fundamental. De manera rítmica, con la boca entreabierta y la garganta relajada de van aflojando, relajando los músculos del cuello uterino, de la vagina, la vulva y el periné.

A veces las bromas que hacemos, permite que la futura madre se ría y relaje cómodamente sus músculos y el canal del parto se abra suavemente.

Cuando la cabeza o la nalga del (la) bebé se acerca a su salida la madre comienza a sentir sensación de pujar, similar a la se siente en la defecación.

Es precisamente allí donde al respirar rítmicamente, con la boca y la garganta relajada el (la) bebé va apareciendo a través de la vulva de su madre. Es precisamente en ese momento cuando el cuerpo de la mujer emite los sonidos característicos del parto, profundos, que orientan y avisan a cualquier persona que la acompañe, que falta muy poco.

Desde cierta distancia podemos apreciar claramente como la cabeza del bebé gira, se mueve, rota y se prepara para coronar y nacer.

Si la madre no contrae la boca, si no cierra su garganta sino por el contrario se mantiene respirando rítmicamente, nace el bebé suavemente y ni siquiera se alcanza a lastimar su vagina.

Dr. Rodrigo Aybar

Sandra a los 9 cms.

Sandra a los 9 cms.

Eliana en los últimos 5 minutos.

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