El dolor en el parto II. El anillo de fuego.

 

En la publicación anterior en relación al dolor en el proceso del parto, hablamos sobre la abertura o dilatación del cuello del útero.

La salida de la cabeza o la pelvis del bebé en el parto en presentación pélvica, virtualmente aterroriza a la futura mamá. Es una sensación única, imposible de relacionar con nada.

El llamado anillo o corona de fuego se produce en la etapa final del período de los pujos involuntarios que produce la madre de manera espontánea para permitir la salida de la cabecita o de la parte que se presente.

Cuando la cabeza del bebé se encaja profundamente en la pelvis menor o taza menor de la pelvis, aparece una sensación completamente nueva durante el proceso del parto. Para una primeriza, nunca antes de ese momento, nada dentro de su cuerpo había estado en ese sitio.

La madre se confunde, necesita por lo general un buen rato para comprender de que se trata todo aquello! Sus ojos, su mirada, sus movimientos lo dicen claramente. Mientras eso ocurre las contracciones se intensifican para alcanzar el nivel óptimo de 3 contracciones cada 10 minutos.

Cada una de ellas acompañada de una irresistible sensación de pujar. Curiosamente como lo señalábamos en la publicación anterior (El dolor en el parto I) la madre siente un verdadero alivio de la molestia con cada pujo.

Desaparece completamente el dolor que se producía durante la dilatación del cuello porque este esta completamente abierto y por así decirlo, ha desaparecido de la escena.La madre percibe que falta poco. Puede identificar can bastante facilidad donde esta la cabeza de su bebé. Algunas madres se chequean ellas mismas y lo entienden aun mejor.

La madre puja sola, siguiendo claramente lo que su cuerpo y su bebé le están pidiendo. Aparece siempre por supuesto la sensación de temor. Asume perfectamente el tamaño de la cabeza o la parte que descendió profundamente en la taza menor de su pelvis. Le cuesta mucho percibir como va a salir a través de su vulva.

La vagina, el periné, su vulva han tenido para ese entonces toda la posibilidad y capacidad de prepararse para ese momento. La vagina por ejemplo tiene pliegues en las paredes laterales, lo que le permite estirarse sin ningún problema.

El periné tuvo tiempo durante todo el embarazo, de hacerse mas elástico, mas flexible. El pubis tuvo tiempo de flexibilizar el cartílago que une los dos huesos del pubis para que se abra con mas facilidad.

La coronación de la cabeza o la parte que se presenta produce lo que llamamos anillo de fuego.

Durante el embarazo, conversamos con la madre sobre dicho momento, Lo hacemos detalladamente porque ese momento es muy breve y rápido. Toma un par de minutos. Generalmente la madre esta cansada y de alguna manera atrapada por las contracciones, la sensación de pujar, la inminencia del nacimiento, en fin lo que llamamos Reflejo de Eyección Fetal. Siente la sensación de una ardor quemante en sus labios por el estiramiento al máximo de la piel de su vulva.

Le pedimos que sólo respire con la boca abierta y de esa manera desconectamos los pujos involuntarios y la cabeza aparece sola, realiza su rotación externa, se acomoda primero el hombro anterior, luego el posterior y sale el resto del cuerpo con total tranquilidad. Lo mismo sucede de manera inversa  en el parto pélvico.

Si la madre tuvo en esos minutos, el beneficio de la inmersión de su pelvis en una tina de agua caliente, el tejido de su periné y su vulva se hidrata, se hace mas flexible y complaciente y el alivio de la sensación de fuego es mucho mejor.

Graciela & Rodrigo

partonaturalpanama.com

 

 

 

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